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Escrito por Bits-ESPIRAL   
Saturday, 03 de November de 2007

Entrevista a Javier Martínez Aldanondo


por: Maria Domingo 

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 JAVIER MARTINEZ ALDANONDO. Quince años de experiencia profesional en procesos de gestión del conocimiento, aprendizaje, comunicación y trabajo colaborativo soportado por tecnologías. Ha desarrollado proyectos para el sector público y la empresa privada en el área financiera, farmacéutica, fuerzas armadas, automóvil, alimentación, etc, Estos proyectos han girado alrededor de las áreas de mejora del desempeño y de las capacidades de los profesionales y la movilización del capital intelectual de la organización. Ha liderado los equipos y ha realizado tareas de consultoría, diseño e implementación.

Entrevista realizada el 30 de octubre de 2007

1. ¿Cómo conseguir el planteamiento habitual que defiende en su discurso sobre... el aprender haciendo?

Centrando la respuesta al ámbito educativo distingo 2 partes. La primera tiene que ver con reconocer que Haciendo es la mejor manera de aprender. Aprendemos mucho mejor haciendo y practicando que escuchando, leyendo u observando. Esto es fácil de aceptar. La mayoría de personas (sin ser pedagogos) reconocen que las competencias que tenemos son resultado de lo aprendido a lo largo de su vida (experiencias vividas, desafíos resueltos, decisiones tomadas, errores, aciertos....). También la mayoría saben que el impacto que tuvo su paso por las aulas para desarrollar dichas competencias fue muy escaso (sobre todo si lo comparamos con la gran cantidad de horas invertidas). Para vivir, importa mucho más... ser capaz de hacer cosas (relacionarse con personas, comunicarse, vender, pilotar un avión, torear, etc.) que saber cosas (historia, matemáticas o gramática). Un examen dice muy poco de lo que una persona sabe hacer, tan solo da pistas sobre su memoria y su capacidad de repetir lo que un profesor quiere escuchar. Podría seguir dando argumentos, pero en general existe consenso acerca de que ir a clase, escuchar y tomar apuntes no es la mejor manera de aprender.

La segunda parte tiene que ver con cómo diseñar aprendizaje para que los alumnos practiquen (en lugar de escuchar o leer). Implica pasar del saber al hacer (sabemos que fumar es nocivo o que hacer ejercicio es saludable, pero del dicho al hecho…). Hay razones de inercia histórica que explican que resulta mucho más cómodo y que exige menos esfuerzo mantener el rito del profesor que entrega contenidos (los mismos cada año y de la misma manera) y de los alumnos que deben estudiarlos y repetirlos en un examen. Al ser un escenario predecible, el profesor mantiene su rol y autoridad, y se siente relativamente seguro. En este caso, los alumnos tiene claras las reglas: si das las respuestas correctas, apruebas y continúas tu carrera estudiantil. En realidad, diseñar programas de aprendizaje donde los alumnos aprendan haciendo es complejo por varias razones: resulta difícil replicar situaciones de la vida real en un aula, lleva mucho tiempo que cada alumno practique y se equivoque, qué hacemos con tantos contenidos que siempre han sido considerados sagrados, nadie quiere apostar por el tiempo y esfuerzo que requiere rediseñar cursos bajo esta nueva óptica...

Ahora bien, también existe un problema principal: la mayoría de los profesores y los diseñadores de currículums no saben cómo transformar sus contenidos en actividades, en tareas, en desafíos, en historias. No tienen las competencias requeridas (y no es culpa suya, las facultades de Pedagogía nunca se preocuparon de ello). Y además el problema también es otro: existen demasiados intereses para que todo siga como está (políticos, padres, muchos profesores, editoriales, etc.). Solo espero que pronto, la situación se vuelva tan insostenible que los alumnos, que son en definitiva los clientes que reciben el servicio, se rebelen y provoquen el cambio que hace ya tiempo debiese haber ocurrido.

2. ¿Qué destacaría sobre el potencial educativo de Second Life (SL)?

Puedo opinar poco ya que no me he dedicado demasiado tiempo a explorar SL. Hace más de 10 años, estuve involucrado con experiencias de Realidad Virtual en un momento en que la tecnología todavía tenía importantes lagunas. Sin embargo, el potencial de la Realidad Virtual como instrumento de aprendizaje y formación era espectacular por la posibilidad de simular la realidad y enfrentarla antes de que realmente ocurriese. Hoy vivimos rodeados de máquinas que simulan la realidad, aunque no nos demos cuenta (por ejemplo basta ir a un gimnasio y ver las máquinas para correr, hacer bicicleta, remo...).

Entiendo SL como un entorno educativo en 3 dimensiones donde el potencial reside en la posibilidad de simular escenarios, y de poder practicar y aprender sin riesgo a las consecuencias de la vida real (sin miedo a equivocarse). En un entorno bien diseñado, se puede escoger lo que interesa aprender y cuánto tiempo dedicar (en las aulas el alumno no puede escoger apenas nada).

Creo que el sector educativo tiene un terreno fértil para innovar, para atreverse a hacer cosas distintas a las que se hacen en el mundo físico y tradicional, aunque desconozco las limitaciones que pueda tener la tecnología (casi siempre el límite está en la imaginación y rara vez en las herramientas). Ahora bien, sin ánimo de hacer predicciones, a medida que los ordenadores se vayan haciendo cada vez más inteligentes es lógico pensar que entornos como SL, irán cobrando cada vez mayor importancia. Realmente, es un entorno con gran capacidad de recrear escenarios complejos o peligrosos de abordar por otros medios, de simular la realidad y de poder aprender de ella, cada día.

3. ¿Qué conocimientos tecnológicos mínimos cree que debería incluir la formación del profesorado?

El ordenador se ha transformado en un órgano más del cuerpo humano, igual que el coche, el teléfono o la televisión. En muchos casos, el ordenador es una prolongación del cerebro. Igual que aprendemos a caminar y a hablar, tenemos que aprender a usar el ordenador ¿Qué conocimientos hacen falta? Primero hay que aclarar qué necesita hacer un profesor y luego decidir qué papel juega el ordenador para ayudarle. Eso es lo que habrá que enseñarles.

En el ámbito educativo, se han estado desperdiciando las posibilidades del ordenador. Ha quedado convertido en una extensión pasiva de la misma clase presencial de siempre, repletos de contenidos de las mismas asignaturas, de animaciones que tratan de ocultar lo aburrido de la experiencia que estás teniendo y, sobre todo, llenos de tests de autocorreción que le facilitan al profesor la tediosa tarea de corregir exámenes. Los profesores han tenido un miedo atávico hacia los ordenadores, porque pensaban que iban a ser sustituidos por ellos.

En realidad, resulta absurdo pensar en sustituir personas que hacen tareas inteligentes por máquinas carentes de inteligencia (al menos por ahora). Sin embargo, esto es un ejemplo de hasta que punto los profesores tienen poca fe en si mismos y su trabajo. Creo que ha llegado el momento de plantearse que el ordenador tiene el potencial de cambiar la experiencia educativa y redefinir QUÉ enseñar y CÓMO.

4. ¿Qué características resaltaría del perfil de profesor de hoy?

No me considero el mejor conocedor de la realidad de los profesores. Sin embargo, como observador acabo de escribir un artículo: ¿Quién quiere ser profesor? donde trato de reflexionar sobre el rol del profesor en la sociedad actual, cómo hemos llegado a esta situación y qué nos espera. Resumiendo, tengo la sensación que con los profesores pasa algo parecido a los curas. Fueron un estamento respetado y poderoso. Claramente, el mundo ha cambiado y los incentivos están puestos en otros lados. Sí... los profesores viven una realidad muy compleja: sus sueldos son poco competitivos (sobre todo si pensamos en la responsabilidad que tienen), la calidad de la educación está pésimamente valorada en casi todos los países, los niños trasladan al aula sus conflictos, su indisciplina, desinterés y su descontento, los padres tienen en demasiados casos la visión del profesor como “niñera” de sus hijos, y los Ministerios de Educación se muestran incapaces de llevar adelante los cambios que hacen falta para la sociedad del SXXI en que todos vivimos.

Debe resultar estresante ser profesor (haciendo el símil con la película “Aterriza como puedas”, escogí un mal día para ser profesor). Sin embargo, soy bastante optimista respecto al futuro. Creo que las cosas sólo pueden mejorar, el rol del profesor nunca va a desaparecer y en la sociedad del conocimiento, todo lo relacionado con el aprendizaje cobra una importancia vital. Evidentemente, el rol del profesor como lo hemos conocido ya no va a regresar (por suerte) y se va a ir definiendo un rol diferente, mucho más divertido, mucho más enriquecedor y de mucho mayor impacto. Uno de las responsabilidades de los profesores va a consistir en gestionar personas y gestionar relaciones entre personas. Es decir, ayudarles a desarrollar todas aquellas competencias de habilidades sociales y de relación interpersonal que sabemos que son críticas y que jamás la educación ha tenido en cuenta (comunicarse y comunicar a otros, trabajar colaborativamente, negociar, liderar, convivir con el fracaso, innovar, razonar, expresarse adecuadamente, etc.).

En la sociedad del conocimiento, el aprendizaje es la habilidad más importante. Por esa razón, otro aspecto clave consiste en erigirse en un entusiasmador, transmitir la pasión por aprender, motivar, proponer desafíos, indicar caminos, plantear preguntas y, en general, hablar mucho menos y escuchar más (porque para entregar contenidos los ordenadores tienen una capacidad inigualable). En este rol, una competencia esencial consiste en dar el feedback y el apoyo adecuado a cada alumno en el momento que lo necesite y en evaluar (no a través de exámenes). En definitiva, un cambio radical, al estilo de profesores que utilizan metodologías de casos donde plantean escenarios a los alumnos y les piden que trabajen en resolverlos. El drama de nuevo es que nadie les ha preparado para enfrentar esta realidad que sin duda aporta mucho mayor valor a los alumnos, al sistema y también... a los profesores. Pero este problema tiene fácil remedio.

5. ¿Nos podría explicar alguna reflexión o información relacionada con la educación y/o las nuevas tecnologías?

Voy a contar una pequeña historia. A finales del año 2006, nos propusieron ayudar a un colegio crítico llamado Los Navíos (situado en una zona bastante deprimida de Santiago de Chile). Atravesaba serios problemas: niños que vivían en entornos de droga, violencia, maltrato... sin interés ni por la educación ni por su propia educación. Nuestra propuesta fue un proyecto radicalmente distinto: dar todo el protagonismo a los niños. Nos inventamos un proyecto en el que iban a trabajar y desarrollar tareas durante 4 semanas. Para cada tarea, debían entregar un "producto" que era revisado por los tutores quienes le entregan su feedback y les pedían modificaciones o no.

Propusimos a un periódico real, La Nación, que inventara un Blog denominado Los Navíos Online. Seleccionamos 30 alumnos (de 6º, 7º y 8º del colegio) y los invitamos a una cena en un restaurante. Allá los dividimos en 5 grupos con el rol de periodistas investigadores de ese Blog y les planteamos un desafío: Valparaíso corre el riesgo de perder el título de Patrimonio cultural de la Humanidad que asigna la UNESCO. Para evitar esta catástrofe, el Director del Blog les encomienda la Misión de preparar una serie de reportajes a 5 oficios que se desarrollan en el Puerto de Valparaíso (Marino de Guerra, Inspector de Aduanas, Estibador, Mecánico de buque y Operador de Grúas). Sin embargo, lo crucial del proyecto eran las habilidades que queríamos que estos chicos desarrollasen: trabajar en equipo, resolver conflictos, expresar y comunicar opiniones, ideas, sentimientos y convicciones propias (con claridad y eficacia), manejar la tecnología, desarrollar la autoestima, planificar o seleccionar información. En definitiva, habilidades para enfrentarse a la complicada vida que les esperaba por delante. El plan de trabajo se centró en 4 actividades:

  1. Diseñar el blog de su equipo (para esto, enviamos un experto en Blogs para ayudarles). Al día siguiente, cada grupo tenía su blog y... varios niños habían diseñado el suyo personal.

  2. Diseñar el guión de la entrevista que harían a su personaje. Necesitaban conocer en detalle cómo trabaja un periodista, cómo investiga y recopila información, cómo se prepara un cuestionario, cómo se realiza una entrevista (para esto, les enviamos un periodista).

  3. Planificar una reunión con el oficio que les fue asignado en Valparaíso, hacer la reunión y documentarla (video, grabadora, fotos).

  4. Preparar su reportaje en el blog, presentarlo, y defenderlo ante el director del Blog y sus compañeros.

En paralelo, planificamos diferentes actividades (visitas al Diario La Nación y al canal del Televisión Chilevisión para conocer el trabajo de un periodista/investigador y las reuniones semanales... ). El cierre del proyecto se llevó a cabo en una cena (en el palacio presidencial de La Moneda) donde cada grupo expuso el resultado de su trabajo. Se conoció en palabras del director y de varios profesores que durante la duración del proyecto, el colegio estuvo absolutamente revolucionado por estos 30 muchachos (andaban circulando por todas partes). Ahora bien, hubo un acontecimiento que justificó y dio sentido a todo el esfuerzo realizado: cuando se preguntó a los niños que evaluasen la experiencia, hubo varios que dijeron que había sido la mejor experiencia de su vida. No del colegio sino de SU VIDA. ¿Cuántas veces se escucha esto alguna vez de boca de un niño refiriéndose al colegio?



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