Imprimir E-Mail
Saturday, 17 de February de 2007

Las edades de Moodle. Los primeros tres años con Moodle en formación de personas adultas a distancia



Joan Queralt Gil, profesor de Ciencias naturales y Jefe de estudios de GES del Institut Obert de Catalunya ( iocges.xtec.cat).  Junto con Carles Bellver de la UJI, facilitador del "curso" "Moodle en català" de moodle.org.
(jqueralt @ xtec.cat, www.xtec.cat/~jqueralt, phobos.xtec.cat/doku)


Joan Queralt hace un repaso de la experiencia de los tres años iniciales de uso de Moodle en una institución de formación de personas adultas a distancia, desde el descubrimiento de la plataforma y su enorme potencial hasta la consolidación como base de los cursos de GES del Institut Obert de Catalunya.


Una de las ventajas de mantener un blog es que permite recordar aquellos pequeños detalles que una mente ocupada en mil y una cosas puede olvidar fácilmente. He repasado mi blog para refrescar la memoria y he releído, no sin cierta nostalgia, mis primeros pasos con Moodle. Ahora, al cabo del tiempo, las cosas se ven de distinta manera pero es interesante recapitular un poco y ver cómo han cambiado las cosas en tan poco tiempo. Es lo que pretendo mostrar en este artículo.
Recientemente alguien me dijo que lo sabía todo de Moodle, supongo que por mi actividad como co-facilitador y salvador de más de una situación angustiosa en el curso Moodle en catalán. Le respondí lo que suelo repetir: si algo sé sobre Moodle es porque antes me ha pasado a mi.
Me ha pasado de todo. He topado, a lo largo de estos primeros tres años trabajando y difundiendo Moodle, con problemas de todo tipo: de instalación, de mantenimiento, de funcionamiento, de servidores, etc. Pero de todos he logrado salir gracias, la mayor parte de las veces, a las ideas aportadas por el resto de la comunidad moodler.
Buscar en la documentación o los foros de moodle.org soluciones a problemas parecidos, plantear a la comunidad una nueva duda, responder las que uno ha logrado solucionar, son algunas de las actividades que no sólo nos permiten seguir avanzando, si no que ayudan a avanzar a los demás y crean, así, una comunidad virtual de aprendizaje entre iguales que, difícilmente, otra actividad puede llegar a crear.
Con Moodle he redescubierto algo que en nuestro tiempo parecía haberse olvidado: la ayuda mutua, el aprendizaje entre iguales, la colaboración, el trabajo desinteresado. Y todo esto, y mucho más, lo he encontrado en la comunidad moodler.
Me gusta Moodle.

La Prehistoria
Mayo a junio de 2003


En mi blog he comprobado que fue en mayo de 2003 cuando descubrí Moodle de la mano de la revista electrónica Octeto de la Universitat Jaume I de Castelló. En aquel momento andaba experimentando distintas opciones para hacer formación a distancia y me tropecé con Moodle. Como siempre, no era afición lo que me movía sino la cruda necesidad, estaba arrancando un proyecto de formación secundaria de personas adultas a distancia y, lógicamente, necesitaba un entorno virtual de enseñanza y aprendizaje donde desarrollarlo.
La primera impresión de Moodle fue favorable porque reunía algunos de los requisitos que le imponía en aquel entonces a un entorno virtual:
  • era de código abierto.
  • funcionaba sobre una base que me veía capaz de instalar (PHP y MySql).
  • la interfaz y las ayudas estaban traducidas al catalán, la lengua en la que debería operar.
  • permitía la organización semanal del trabajo.
  • la interfaz era clara y agradable y navegable.
Mi primer Moodle, la versión 1.0.7, corría en local y el segundo, a trancas y barrancas, en un servidor gratuito de páginas web activas. Pero de lo que me doy cuenta ahora es que soy moodler desde el principio. Lo primero que hice ante los problemas que me fueron apareciendo fue plantearlos en los foros de discusión de moodle.org. Y lo segundo, quizás porque me sabia mal aprovecharme del trabajo de los demás sin dar nada a cambio, fue empezar a colaborar en la traducción catalana del programa. Y ahí empezó todo.
Me puse en contacto con los compañeros de la Universidad Jaume I de Castelló que desde el principio se han encargado de la traducción catalana. Les ofrecí mi colaboración, que aceptaron inmediatamente, y me puse a trabajar enviando por correo electrónico las cadenas y archivos de ayuda traducidos. Aún recuerdo lo que me costó traducir la ayuda del Taller, no por la dificultad del idioma, si no por la dificultad en entender el funcionamiento de la actividad.
El hecho era que cuanto más conocía Moodle y sus posibilidades, limitadas entonces si las comparamos a las actuales, más me gustaba y más ideas se me ocurrían sobre cómo utilizarlo. Mi cabeza bullía de ideas que me hubiera gustado levar a la práctica de inmediato.

Terminé el curso 2002-03 con la firme decisión de utilizar Moodle el curso siguiente fuera como fuese. En nuestro centro teníamos unas necesidades que sólo un entorno virtual podía solucionar. Cuesta imaginar cómo podríamos comunicarnos, en otro caso, con nuestros estudiantes a distancia, cómo podrían estos enviar sus trabajos, cómo podríamos, en fin, hacer la formación a distancia que nos habían encomendado. Los poco imaginativos pensaban en el correo postal, pero su tiempo había pasado; a principios del siglo XXI, en pleno estallido de Internet, no podíamos volver atrás, había que dar un salto hacia adelante. Y para no caer en el vacío contábamos con Moodle.

La Edad Antigua
El curso 2003-04


En septiembre de 2003 me entrevisté con mi superior y le planteé la necesidad de contar con un entorno virtual. Le expliqué que en la web de la institución donde nos encontrábamos no sería posible conseguirlo y la única solución en aquel momento era contratar los servicios de un servidor comercial, del que le presenté un presupuesto y la forma de financiarlo. Le dije que seria un lugar donde sólo se accedería con contraseña, personalizado y donde nadie que no estuviera autorizado podría entrar. No sé cual de estas razones le convenció, pero el hecho es que conseguí el permiso para montar el primer Moodle.
Recuerdo que la instalación fue rápida y sencilla y el único problema que surgió, no se visualizaban las imágenes en los perfiles de los participantes, lo solucionamos con la ayuda de la comunidad que nos dio la clave de la solución y que trasladamos al servidor.

El primer curso, y único, de cara a los estudiantes durante el primer trimestre era uno de Comunicación titulado Debate por Internet que hizo la profesora del ámbito, Maria Linares, contando con mi soporte técnico porque ella era la primera vez que utilizaba Moodle y aún no se sentía del todo segura. Organizamos un curso trimestral con diez semanas de duración con actividades semanales. La profesora proponía las actividades y yo las “traducía” a lenguaje Moodle, hacíamos el seguimiento de los estudiantes y construíamos el curso a medida que avanzaba. No se trataba de una novedad pedagógica que introdujimos, si no de una necesidad: no disponíamos (nunca hemos dispuesto) del tiempo necesario para sentarnos, planificar y crear todas las actividades antes de empezar el curso. Sólo con el esquema de la programación general íbamos creando, semana a semana, las actividades.
El resultado fue todo un éxito. Los estudiantes que lo terminaron, una treintena, lo valoraron muy positivamente y reconocimos que habíamos conseguido crear sentimiento de comunidad. Un día, cuando me dirigía al centro, me abordó una persona con un “Hola Joan, no sabes quien soy, ¿verdad?” Yo reconocí que no y me dijo su nombre: era uno de los participantes más activos. Entonces empezamos a hablar animadamente como viejos conocidos que eramos, aunque no presenciales, sino virtuales.
Surgieron muchos problemas con los que al principio no contábamos: qué hacer con las personas que no daban señales de vida o trabajaban poco, cuántas actividades debían haber realizado como mínimo para poder superar el cursos, qué criterios seguir para valorar la participación en los foros, etc. Pero los fuimos solucionando uno tras otro según nos dictaba la lógica y terminamos valorando, también, la experiencia como muy rica y que nos permitió preparar otros cursos.

El siguiente trimestre, además de hacer una segunda edición de Debate por Internet ya a cargo sólo de Maria Linares, empezamos a crear nuevos cursos, uno por ámbito, donde cada módulo trimestral tenia un pequeño espacio reservado para poner un par de actividades de evaluación continua a realizar durante el trimestre. Era una propuesta poco ambiciosa aún para que el profesorado se iniciara en el funcionamiento del entorno y de que los estudiantes tutorizados directamente por nosotros se familiarizaran, también, con este medio. El resto de estudiantes podían acceder a una web estática y recoger desde allí las propuestas de actividades a reenviar una vez cumplimentadas.
El objetivo a medio plazo, sin embargo, sí era más ambicioso: ofrecer el acceso a las actividades de Moodle a todos nuestros estudiantes repartidos por Catalunya. El plazo que nos marcábamos era el siguiente trimestre, el último del curso.
Ese segundo trimestre funcionó lo suficientemente bien como para proponer a todo el profesorado que el último trimestre fuera el de la generalización en el uso del entorno Moodle. Pero un accidente me apartó momentáneamente del trabajo y mis compañeras del equipo directivo decidieron, muy razonablemente, no dar este último salto hasta mi completa recuperación, es decir hasta el siguiente curso.

Pero no desperdiciamos la ocasión para profundizar en nuestro trabajo con Moodle. Precisamente para mantener el contacto entre todo el profesorado creamos un curso a modo de intranet en el que día a día se iban dando a conocer noticias, avisos y se publicaban documentos de funcionamiento interno. Este curso en Moodle era el heredero directo de una página web estática que hasta aquel entonces íbamos editando y publicando en una carpeta de la intranet del centro. Ahora, sin embargo, podíamos acceder a la información desde cualquier punto a través de la conexión a Internet. De este modo pudimos aprovechar el tiempo y preparar con una cierta tranquilidad el siguiente curso. Descubrimos así una funcionalidad de Moodle para la que no había sido creado, pero que cubría perfectamente: la intranet.

La Edad Media
El curso 2004-05


Ese curso fue el del despegue de Moodle. Si hasta ese momento el profesorado había “colgado” sus materiales en Moodle, a partir de entonces nos planteamos ir un poco más allá y proponer actividades Moodle: cuestionarios, tareas, foros o algún wiki. Creamos tres cursos, uno para cada ámbito:
  • Comunicación, donde se incluyen las lenguas.
  • Matemáticas, ciencias y tecnología.
  • Ciencias sociales
Cada cursos se estructuraba por “temas” i cada tema era un módulo distinto y corría a cargo de un profesor distinto. Así el curso Comunicación, por poner un ejemplo, tenía cinco profesores. En cada módulo, en cada tema por tanto, había las actividades que se proponían a los estudiantes: como mínimo dos para cada trimestre. El objetivo de estas actividades de evaluación continua es, por una parte, marcar un ritmo de trabajo a lo largo del trimestre, algo básico en formación a distancia. Y por otra parte proporcionar más elementos a la hora de evaluar el trabajo de los estudiantes.
Al final del curso anterior estas actividades se proponían desde la web estática del centro y los estudiantes, después de haberlas hecho, las enviaban en formato papel por correo postal de manera que podían ser corregidas, valoradas y comentadas por el profesorado, el cual hacía llegar sus comentarios a los estudiantes a través de sus tutores en los centros de soporte repartidos por el territorio.
Este sistema tenía, sin embargo un problema: a lo largo de un trimestre, nunca más de diez semanas, el tiempo corría en contra y los envíos por correo postal se ralentizaban excesivamente. Sólo el entorno virtual permitía la agilidad necesaria para que el sistema fuera efectivo. De manera que establecimos dos envíos a lo largo del trimestre; el primero, hacia la cuarta semana del trimestre, podía consistir en cualquier tipo de actividad: una tarea en línea o de envío de texto, la participación en un foro, etc. Sin embargo el segundo envío, que se hacía alrededor de la octava semana, debía consistir en responder las preguntas de un cuestionario autocorrectivo, la única forma de hacer llegar a tiempo a los estudiantes algún tipo de retroacción.
Algunos profesores, más lanzados, pedían segregar su módulo de esos cursos generales y para ello creamos cursos independientes, de los que a final de curso teníamos varios funcionando y de los distintos ámbitos. Esos cursos, a semejanza del primero que creamos, tenían una estructura semanal o quincenal e iban incluyendo más actividades que las dos mínimas que marcábamos en los otros. Sirvieron para introducir al profesorado en la tarea de creación de cursos telemáticos donde el estudiante encontraba todo lo necesario para estudiar: desde los materiales hasta las actividades que servirían para su evaluación.

Ese curso 2004-05 también fue el de la generalización en el uso del entorno virtual Moodle. Al principio sólo los estudiantes de nuestro centro en Barcelona tenían acceso a Moodle; más adelante dimos acceso a los tutores de los centros de soporte, con lo que sus estudiantes pudieron acceder indirectamente a los ejercicios en línea y, finalmente, todos los estudiantes de secundaria a distancia terminaron el curso disponiendo de una clave de acceso. Cuando se inscribían, bien en el centro, bien en un centro de soporte, se les asignaba un nombre de usuario y contraseña y se les daba de alta en Moodle. Terminamos ese curso con 2.800 usuarios registrados, de los cuales tenían actividad unos 1.600.
Un número tan grande de usuarios forzosamente exigía un gran trabajo al servidor. Recordemos que estábamos alojados en un servidor comercial que hasta aquel momento no nos había dado ningún problema. Pero a mediados de curso, a causa del incremento de visitas, el servidor compartido dejó de servir las páginas a la velocidad deseada y muchas veces nos encontrábamos con un “Error 404” debido a la saturación de trabajo e incapacidad de respuesta.
Volvimos a ponernos en contacto con la institución de la que dependíamos e insistimos en la necesidad de tener alojamiento en su seno. Finalmente en marzo nos dijeron que nos lo concederían en junio, antes de terminar el curso. Pero en realidad no fue hasta el siguiente septiembre cuando cambiamos de servidor.

Haciendo un rápido resumen de este año podemos decir que fue importante en el sentido de la generalización de Moodle para todos los cursos y para todos los estudiantes y porque sirvió para que el profesorado se fuera preparando y conociendo mejor su futura herramienta de trabajo: un entorno virtual.

La Edad Moderna
El curso 2005-06


Después de los problemas que habíamos tenido con el servidor comercial, pasar a un servidor institucional potente y fiable fue un alivio y nos permitió trabajar desde el principio con óptimas condiciones. En formación a distancia contar con un sistema que funcione, da seguridad y confianza no sólo al profesorado si no también a los estudiantes y permite concentrarse en aquello que es importante: la enseñanza y el aprendizaje.
Con la experiencia lograda el curso anterior en cuanto a la independización de módulos de los “grandes cursos” de ámbito ese año decidimos de entrada segregarlos todos y contar con un curso de Moodle por módulo y entregarlo al profesorado para que se hiciera cargo de él. Además, en la mayoría de cursos pasamos de los dos envíos de actividades de evaluación continua a cuatro, uno por quincena. Algunos cursos, que el año anterior habían tenido entidad propia, seguían manteniendo, sin embargo, su estructura de funcionamiento semanal porque el profesorado la encontraba más adecuada a sus objetivos.
Este sería el caso de los cursos del ámbito de las ciencias Sociales. En un principio partían de las mismas condiciones que los demás, pero el profesorado del ámbito, gracias su coordinador Abel Caldera, se animó a virtualizarlos en el plazo del curso y así se hizo: terminamos en junio con los nueve módulos del ámbito totalmente virtualizados, es decir, que podían ser cursados directamente des de el entorno virtual.

Este año generalizamos el acceso de todos los estudiantes al entorno virtual de manera que para seguir cualquier curso se hacía necesario entrar en él. Muchas de las actividades que antes consistían en el envío de trabajos en formato papel ahora eran actividades en línea o cuestionarios que había que realizar forzosamente en el entorno.
Este hecho causó más de una discusión. Algunos alegaban que obligábamos a comprar ordenadores a nuestros estudiantes, cuando en realidad lo que obligábamos era sólo a conectarse. Y esto se puede hacer des de muchos lugares si necesidad de contar con ordenador personal: des de un centro de soporte, desde una biblioteca pública un punto de la red Omnia, etc. Por tanto, lo que obligábamos a los tutores era a forzar la imaginación y a buscar el lugar más cercano al estudiantes desde donde se pudiera conectar.

Y, hablando de tutores, ese mismo año, y a petición de los propios interesados, creamos cursos de tutoría. Se tratas de cursos en los que los estudiantes se ponen en contacto con sus tutores para recibir y recabar información y, sobretodo, para comunicarse. En una situación de formación a distancia un estudiante pasa por las manos de muchos profesores, pero intentamos que mantenga a lo largo de sus estudios una única figura de referencia: la persona tutora asignada en el momento de su inscripción. Estos cursos de tutoría, por tanto, intentaban ser el punto de contacto, el medio de comunicación entre la persona tutora y la tutorada. Actualmente cada persona tutora cuenta con su propio curso de tutoría en Moodle.
El hecho de tener todos los cursos trimestrales en Moodle nos obligaba a una renovación total cada tres meses, es decir, debíamos “vaciarlos” de estudiantes y sus trabajos cada trimestre. Descubrimos las posibilidades de las copias de seguridad sin datos de estudiantes, es decir, de las plantillas de cursos y desde entonces cada tres meses procedemos a la renovación total de los cursos. En primer lugar guardamos en local la copia de seguridad completa del curso, con los estudiantes, informes y trabajos realizados. Pero por otra parte creamos una copia de seguridad sin datos de usuario, pero con los ficheros del curso, lo que llamamos una plantilla del curso. Una vez creada la restauramos sobre el propio curso con lo que obtenemos el curso poblado de ficheros y actividades pero absolutamente vacío de personas. Así que, lo primero que debe hacer el administrador, es asignar profesorado y, más adelante, inscribir estudiantes.

Podríamos resumir ese año diciendo que fue el de la expansión y generalización de Moodle. Todos los profesores tenían sus propios cursos docentes y de tutoría, y todos los estudiantes podían entrar en ellos a realizar su aprendizaje y tutorización.

La Edad Contemporánea
Curso 2006-07


Durante el curso anterior nuestro centro albergó y tutorizó un proyecto de fin de carrera de un estudiante de Ingeniería Técnica en Informática de Gestión. Consistía en la creación de un aplicativo de gestión académica de los estudiantes a distancia en un entorno web. Programado en PHP y utilizando una base de datos MySql conectada a las tablas de Moodle, nos permitiría realizar una serie de gestiones tanto a profesores como a estudiantes. Este curso hemos retomado el proyecto, que fue valorado con un sobresaliente cum laude por el profesorado de la UPF, como propio para la gestión académica.
El curso Secretaria, así se llama este aplicativo, es uno más a los que tiene acceso el estudiante una vez se ha identificado en Moodle. Desde él puede conocer su itinerario formativo, los módulos que tiene superados, los que está cursando en un determinado momento, y los que le quedan por estudiar hasta completar sus estudios. También le permite confirmar los módulos de que será evaluado, así como conocer los resultados de las pruebas a final de trimestre.
El profesorado, atendiendo a los distintos roles que asume en distintos momentos del curso, tiene acceso a distintas funcionalidades de la Secretaría:
  • Profesorado: accede a los listados de estudiantes de sus módulos para evaluar.
  • Tutores: acceden a la lista de estudiantes tutorizados por ellos, a los módulos a que se han de inscribir, al historial, a sus cualificaciones actuales y, muy pronto, a una ficha de seguimiento tutorial.
Además, y debido a la existencia de centros de soporte desde donde se tutoriza los estudiantes repartidos por todo el territorio, existe una opción abierta al profesorado de estos centros desde donde realizan toda la gestión que les corresponde, desde la matriculación hasta la tutorización.
El personal administrativo del centro también tiene entrada en este aplicativo de gestión para introducir datos personales o académicos para hacer la matrícula. Esta opción que se abre durante los plazos de inscripción y desde aquí se inscriben los nuevos estudiantes y se introduce su itinerario formativo inicial.
Finalmente, el administrador del sistema tiene siempre abierta la posibilidad de realizar cambios o modificaciones en cualquier aspecto relacionado con la gestión bien a petición de los interesados, bien en función de las necesidades.
¿Qué relación mantiene este aplicativo con Moodle? Muy estrecha. En primer lugar, el hecho que ambos programas funcionen sobre la misma base de programación, PHP i MySql, permite una fácil integración de los dos entornos, el académico y el de gestión. Por otra parte para hacer una buena gestión académica hay que relacionarse continuamente con el entorno de aprendizaje.
Pongamos un ejemplo para clarificar esta interacción. Una persona tutora se pone en contacto con un estudiante y acuerdan que éste estudiará una serie de módulos durante el siguiente trimestre. Pues bien, el tutor o tutora marca en el aplicativo Secretaría esos módulos y, automáticamente, el estudiante queda inscrito en los cursos de Moodle correspondientes, con lo que ya puede entrar en ellos y realizar las actividades. A la inversa, si renuncia a cursarlos, se le da de baja desde Secretaria e, inmediatamente, también del entorno Moodle.
Otro ejemplo. Una persona tutora quiere saber cómo va un determinado estudiante en sus estudios. Desde la Secretaría puede ver la lista de sus estudiantes tutorados y cuánto tiempo hace que entraron por última vez en sus cursos de Moodle. Si lo desea, también puede ver caso por caso cuánto hace que un estudiante en concreto, entró por última vez en Moodle.
Este aplicativo, en fase de prueba, es tan flexible que se puede ir adaptando a cada nueva situación que surge y es, de momento, el único sistema fiable de gestión académica con el que contamos. Por tanto podemos concluir, sin temor a equivocarnos, que este curso que estamos empezando será el de la unión de los entornos de gestión académica y aprendizaje.
Estamos seguros que tanto un entorno como el otro saldrán beneficiados de esta simbiosis. Y que nosotros, todos los usuarios de ambos, los que más porque en la naturaleza la simbiosis es siempre la base de la aparición de formas de vida superiores.

Nos queda mucho que aprender con Moodle. Muchas pruebas que hacer con Moodle, con el aplicativo de gestión y con otros programas relacionados, entre ellos Elgg. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que Moodle, el alma de todo ello, nos ha permitido en muy poco tiempo (¿qué son tres años?) cambiar radicalmente nuestra forma de enseñar y, por qué no reconocerlo, de aprender.
¿He dicho que me gusta Moodle?

Barcelona, 27 de diciembre de 2006


Joan Queralt Gil es profesor de secundaria y moodler convencido. Es uno de los primeros usuarios de Moodle en este país ya que lo está utilizando en su trabajo diario desde el 2003. Además es, junto con Carles Bellver de la UJI, facilitador del "curso" "Moodle en català" de moodle.org.
Fruto de su experiencia con Moodle es una larga lista de tutoriales, que se pueden encontrar en su web (www.xtec.cat/~jqueralt) para aprovechar las características del programa: cómo incorporar alimentaciones RSS, sobre la creación de paquetes SCORM, sobre el uso de glosarios, etc. Es autor de los materiales de formación del curso eLearning amb Moodle que actualmente ofrece Xtec al profesorado y actualmente  dedica su wiki (phobos.xtec.cat/doku) a documentar detalles del uso de Moodle que pueden resultar útiles al profesorado.
Desde 1999 ha impartido muchos cursos telemáticos de formación de profesorado sobre TIC y, más recientemente, sobre Moodle. Sin embargo su ocupación principal es la de profesor de Ciencias naturales y Jefe de estudios de GES del Institut Obert de Catalunya ( iocges.xtec.cat), institución que ofrece la formación secundaria a distancia  en Catalunya.
 
< Anterior   Siguiente >

Assemblea 2010

assemblea2010_banner130px

Educ@party

Expoelearning

IV Edublogs!

 edublocs_banner160px.jpg

Postgrau UOC-Espiral

Postgrau UOC-Espiral

L'Escola!

banner_escolahivern.jpg
© 2013 Espiral, educació i tecnologia
Joomla! es Software Libre distribuido bajo licencia GNU/GPL.