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Algunas reflexiones sobre el software libre en el sistema educativo argentino

 


Prof. Mario Brun
Licenciado y Profesor en Informática, Postgrado en Investigación Educativa
CPEM 68 - Villa La Angostura - Neuquén - Argentina

 

El uso de software libre por parte de las instituciones educativas argentinas aparenta transitar un camino similar al de las experiencias de la mayoría de los países latinoamericanos, pero bajo circunstancias contextuales particulares.
Trataremos de abordar sucintamente en este artículo, los principales aspectos descriptivos de la situación.

El rol del Estado y de la sociedad
A nadie escapa que –lamentablemente- un gran número de países latinoamericanos ven oscurecido el horizonte de su desarrollo social y económico debido a los altos índices de corrupción e ineficiencia en la administración de sus respectivos Estados. Muchas veces, tales aspectos entran en consonancia con una sociedad cómplice de tales acciones, que las validan bien por omisión o por connivencia en la falta de ciertos valores morales y éticos colectivos, impidiéndose –generalmente- el crecimiento y la evolución social, política, económica, científica y tecnológica, en función de tal marco de situación.

Ejemplo que ilustra con meridiana claridad lo expresado en el párrafo anterior, es la información difundida en 2004 a partir de un estudio elaborado por la consultora de tecnología International Data Corporation (IDC) y según el cual, durante 2003, el 63% del software utilizado en Latinoamérica ha sido ilegal. Esta cifra, que prácticamente duplica al promedio mundial (36%) sólo se ve superada por los países de Europa Oriental (71%). Argentina, integra el nada honorable grupo de países latinoamericanos que supera el promedio continental, con un 71% de software de origen ilegal.

En declaraciones formuladas a fines de 2000, el entonces presidente de la Cámara de Empresas de Software Servicios Informáticos (CESSI) de Argentina, expresó que el Estado era uno de los principales usuarios de software de procedencia ilícita en el país, habiéndose detectado en ese momento casi 200 organismos estatales que utilizaban ese tipo de software. Sumado a lo anterior, la existencia de una sociedad -en general- posco a pegada al cumplimiento de las normas y con particular ingenio para transgredirlas, como asimismo absolutamente escéptica ante las promesas vacías de sus clase dirigente; aporta otro factor de peso para una ecuación cuyo resultado no aparenta –en principio- ser particularmente propicio para la inserción del software libre como alternativa prioritaria.
A partir de la actual gestión presidencial, nuevos vientos parecieran soplar al respecto. Y si bien puede apreciarse la falta de políticas claras y generales, y son evidentes indecisiones que conllevan a la existencia de algunas acciones aisladas e imprecisas, considero que existe una disposición más que favorable a la incorporación del software libre como factor a ser tenido en cuenta para futuras políticas de Estado.

En apoyo de lo anterior, existen actualmente numerosas entidades y grupos que nuclean a empresas, organismos y profesionales cuyos objetivos fundamentales son la difusión del software libre en general (y en el sistema educativo, en particular), tales como ASLE (Ámbito del Software Libre en el Estado), SOLAR (Software Libre en Argentina), Gleducar, Fundación Vía Libre, LugMen, entre otros.
No obstante lo expuesto, lejos estamos en Argentina de los niveles alcanzados de progreso en el desarrollo del software libre en países de la región como Brasil y Chile, e infinitamente más lejos de los estándares internacionales al respecto.
En un punto ulterior de este trabajo, se formularán algunas consideraciones adicionales sobre los aspectos abordados en los párrafos anteriores.

¿Es posible la ambivalencia en las políticas de Estado?
El vínculo entre las políticas de un Estado Nacional y su relación con el software libre -por un lado- y los productos de la empresa Microsoft -por otro- podría abordarse, irónicamente, bajo una analogía “matrimonial”: para muchos, la relación entre los primeros no puede ser sólo un “noviazgo”: debe convertirse en un “matrimonio” con todas las de la ley; pero para ello, es condición sine qua non, el “divorcio” previo de la citada empresa, resultando impensado cualquier intento de “bigamia”.
Para la situación actual en Argentina... ¿Es en realidad una situación de todo o nada? Esta discusión se ve muchas veces teñida de posiciones casi fundamentalistas en la cual se oponen como contendores los defensores de la lógica del mercado –que sólo considera los factores económicos, muchas veces en desmedro de los éticos- frente a sus detractores, quienes enarbolan la bandera de la libertad y el libre albedrío frente a las imposiciones hegemónicas de los gigantes comerciales.

Esta discusión entre posiciones aparentemente irreconciliables, pierde a veces de vista la necesidad de un análisis pragmático de la realidad. Muchas decisiones requieren un análisis contextualizado en las situaciones particulares que las enmarcan y es en su ausencia donde muchos de estos debates se tornan estériles. El contexto latinoamericano –y obviamente el argentino- refleja niveles de desigualdad social y económica sin precedentes: estos factores no pueden ser excluidos de ningún análisis ni decisión ya sean individuales, institucionales, sectoriales o estatales. La ausencia del Estado en algunos de sus ámbitos de actuación es lamentable, pero –para muchos- una realidad cruda y cotidiana. Y en ese marco, por caso, para una escuela sin energía eléctrica o con alumnos cuya alimentación es compatible con una situación de indigencia ¿es relevante la discusión Linux vs. Windows? Este ejemplo –extremo pero lamentasblem ente real para muchas instituciones- sólo trata de poner en perspectiva el problema para parametrizar el análisis a las condiciones propias de la realidad social y comunitaria en la que se implementan las políticas de Estado (o se padece la falta de ellas).
Retomando la línea planteada inicialmente en este apartado, ha surgido la discusión sobre si es compatible para un Estado la utilización de un software propietario que –al menos aún en la actualidad, en Argentina- es aún un estándar en el sector laboral, comercial y académico; y la inserción gradual de la tendencia mundial de migración hacia el software libre. Muchos defensores de este último, desde un enfoque ético y moral excluyente (más los aportes referidos a su gratuidad), plantean una opinión negativa, dado que la no renuncia a la lucha contra las corporaciones comerciales de software implica un sometimiento y una renuncia al ejercicio de la libertad. No obstante, la realidad indica que en situaciones particulares como las que atraviesan muchos países latinoamericanos, una transición gradual no sólo es posible, sino necesaria.

Un convenio polémico
En tal sentido, resulta oportuno plantear la principal crítica formulada al gobierno nacional en el último año: un Acuerdo de Cooperación Gubernamental firmado el 21/05/04 entre el Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, y el Gerente General de Microsoft Argentina S.A. (Convenio MECyT Nº 122/04), para la implementación del programa “Alianza por la Educación”, y por el cual la citada empresa se compromete a:

  • apoyar el establecimiento de Centros Académicos de Tecnología de la Información promoviendo o desarrollando asociaciones con las comunidades locales, instituciones educativas o proveedores de entrenamiento.
  • conducir entrenamientos para profesores, herramientas de certificación y validación de habilidades, instrumentos para la capacitación adicional de docentes, acceso a bases de currículos libremente distribuidas e investigaciones.
  • proveer incentivos para "docentes innovadores" que participen en el programa.
  • proveer licencias de uso para Windows 98 ó 2000 sin costo, para las computadoras personales donadas.
  • instrumentar "Contratos Escolares de Suscripción", para que las escuelas primarias y secundarias públicas reciban el software Windows XP Pro –o su actualización- para computadoras personales nuevas o ya instaladas a un costo simbólico (pero no determinado).


A partir de este acuerdo marco, algunas provincias argentinas firmaron convenios similares de aplicación en sus respectivas jurisdicciones (Neuquén, Salta, Córdoba y Buenos Aires, entre otras). Como objetivos generales del programa en Argentina –según la difusión de prensa de la empresa-, plantean el incremento en el acceso a la tecnología mediante la donación de software (para llegar a unos 5 millones de alumnos) y la capacitación de 250 mil docentes con el pretendido fin de contribuir en la disminución de la llamada brecha digital.

Este convenio –hasta para los más entusiastas defensores de la empresa citada ofrece numerosos aspectos cuestionables; aunque lo verdaderamente insostenible es la justificación dada por las autoridades argentinas en base a los aspectos económicos. La solución no pasa por “ahorrar” en tecnología y capacitación, cediéndole ese terreno a una empresa privada: el Estado no puede sresig nar su rol de fijación de las políticas educativas, los objetivos del sistema educativo nacional ni sus programas de formación y capacitación docente.
Aún en un contexto educacional argentino en el cual un 60% de los alumnos están en situación de pobreza y un 17% en condiciones de indigencia (expresiones del propio Ministro de Educación en julio de 2004), con escuelas que incluso no tienen infraestructura básica como energía eléctrica; el argumento económico es inconsistente ya que, parafraseando al estadista hindú Pandit Nehru, precisamente por ese panorama es que Argentina no puede darse el lujo de no invertir en educación.

El Estado debe contar con una estructura propia y autónoma de capacitación y desarrollo de tecnologías y herramientas. No se trata de cambiar un logo por otro sino de políticas que propicien los cambios y establezcan las condiciones para hacerlos sustentables.

¿Un cambio de dirección?
Como un aparente giro a sus acciones previas, el 30/07/04, el Ministro de Educación argentino, Lic. Daniel Filmus, recibió a Richard Stallman, fundador y principal ideólogo del movimiento de Software Libre. En tal ocasión le expresó que el apoyo al mismo no es sólo una cuestión de forma, sino de fondo y que es política del actual gobierno nacional. Asimismo, expuso que la política educativa requiere en la actualidad un enfoque sistémico y una transición ordenada y progresiva hacia el software libre: de no ser así, la conversión podría resultar traumática o insuficiente.

Por otra parte, el Ministro comprometió una serie de acciones al respecto:

  1. Las computadoras que el Ministerio está proveyendo a algunas instituciones educativas, tendrán un sistema de doble booteo, para lo cual estarán provistas de Windows y GNU/Linux (acción en ejecución, aunque en pequeña escala)
  2. Dentro de la colección Educ.ar (portal educativo argentino) se desarrollará junto a otras entidades un CD de software libre educativo (en ejecución).
  3. Se proveerán máquinas recicladas para el fortalecimiento del proyecto Gleducar (ver el apartado “algunos ejemplos concretos”), que promueve el uso de la tecnología en el aula, con un fuerte énfasis en el software libre.
  4. Se solicitó a una entidad del sector (SOLAR) la posibilidad de trabajar con voluntarios para capacitar en las escuelas a docentes y alumnos en, no sólo el uso, sino también el ideario del software libre, para lo cual se pidió a esta institución el desarrollo de un temario tentativo (este punto estaría –aparentemente- en ejecución, pero acarreó muchas críticas ante la propuesta del “voluntariado”).
  5. Se ofreció a dicha entidad la posibilidad de desarrollar un programa de televisión para capacitación en el uso de software libre.

Autoridades del portal educativo oficial Educ.ar resaltaron –no obstante- la necesidad de mantener el acuerdo celebrado con la empresa Microsoft. A posteriori de este encuentro, Stallman envió una dura respuesta a las autoridades educativas argentina, pidiendo definiciones y acciones más contundentes para desprenderse de sus vínculos con la multinacional aludida, y abrazar la causa del Software Libre, estableciendo políticas claras y firmes al respecto.
Actualmente no hay información oficial sobre la marcha del citado convenio (aunque las acciones de capacitación siguen vigentes –al menos, en la provincia del Neuquén en la cual resido-) y no se ha informado sobre nuevas acciones del gobierno nacional, en relación a la referida transición hacia el software libre.
No obstante, se considera que toda política deberá ser –indefectiblemente- de mediano a largo plazo, teniendo en cuenta los factores que se indican en el apartado siguiente.

El sistema educativo y las TIC
Como es bien sabido, la utilización educativa de las TIC requiere no sólo de equipamiento técnico (computadoras, software, sistemas de comunicaciones, redes, etc.), instalaciones específicas (laboratorios o gabinetes escolares de computación) y docentes capacitados para operar con todos los componentes anteriores (valiéndose de ellos como recursos didácticos), sino que se demanda también – como un factor fundamental- de la convicción y la apertura de dichos docentes para desempeñar eficientemente tales funciones, actitud que debe insertarse en el marco de un Estado que se determine políticas de formación y capacitación a mediano y largo plazo, y comprometa los recursos financieros necesarios para la implementación de los programas respectivos.

En el caso argentino, atravesamos una década compleja como la del 90’, signada por una política exterior totalmente alineada con el gobierno de Estados Unidos (lindante con la resignación de la autodeterminación nacional). En ese período se sancionó e implementó la Ley Federal de Educación actualmente vigente a la que se asoció –financiamiento externo mediante- una significativa cantidad de recursos en equipamiento informático y capacitación docente para los establecimientos educativos, enmarcados en una serie de programas de mejoramiento de la calidad educativa –por caso, PRODyMES II-; en general, los resultados de estas acciones han sido heterogéneos y su impacto ha estado por debajo de las expectativas previas.

Lamentablemente, al día de hoy, los docentes argentinos realmente capacitados en la utilización pedagógica de la informática no son mayoría, y varios de los pretendidos planes de integración transversal de las TIC en el currículum de nivel medio, consisten en experiencias aisladas de escaso impacto en los aprendizajes de los alumnos. La tendencia al cambio es lenta y gradual, pero hay indicios de que paulatinamente esta situación se irá revirtiendo: cada vez son más los establecimientos escolares que se van animando a participar de diversos proyectos externos y programas de inserción de las TIC en sus proyectos pedagógicos institucionales.

No obstante, es indudable que en el microcosmos de cada colegio, la realidad de la inclusión de las TIC como recurso didáctico significativo queda casi enteramente supeditada al liderazgo, creatividad y capacidad de motivación puestos de manifiesto por sus docentes y/o directivos, en su intención por transformar favorablemente la realidad institucional. Hay pocas –en aumento, pero aún escasas- políticas educativas que establezcan claramente los principios rectores que puedan enmarcar esos esfuerzos individuales o sectoriales. No obstante, cabe reconocer el interés del gobierno nacional en ir desarrollando acciones que marquen signos de una tendencia al uso masivo de las TIC en el ámbito escolar: las Olimpíadas Educativas del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), las actividades propuestas desde el portal Educ.ar, el programa Puentess.ar, son ejemplos al respecto.

Esa presencia del Estado, que podría –y debería- ser más firme y permanente (y con mayor alcance respecto de todas las jurisdicciones provinciales del territorio nacional) se ve complementada -y a veces, suplida- por los valiosos aportes de entidades y fundaciones (Educared, Evolución, Nueva Alejandría, etc.) que fomentan la realización de proyectos colaborativos por parte de establecimientos educativos, que incorporen el uso de las TIC. Surge imprescindible asimismo, la presencia de las Universidades Nacionales, como polos de desarrollo de innovaciones de aplicación educativa, comenzando por la reformulación, adecuación y modernización de los planes de estudio inherentes a la formación de profesorado en tecnología e informática (tanto la de grado como la permanente), e incluyendo ineludiblemente la realización de actividades de extensión académica (por caso, instancias de capacitación para docentes “no informáticos” en servicio), y proyectos de articulación con el nivel de educación secundaria. Varias son las universidades públicas argentinas comprometidas con tales cambios (de Buenos Aires, del Comahue, de La Matanza, de General San Martín, entre otras).

Cabe citar un punto de no poca trascendencia en relación a la posición de varias universidades nacionales (por caso, la Universidad Tecnológica Nacional y la Universidad de Buenos Aires): sus autoridades plantean una posición favorable, una adhesión al paradigma del software libre, pero no por ello reniegan del apoyo de la empresa Microsoft y otras multinacionales (por caso, IBM) que les subsidian proyectos de investigación y colaboran proporcionándoles productos de software y plataformas de hardware de significativo valor para sus actividades académicas, y al cual no pueden acceder por otras vías. Esta postura puede ser catalogada de ambivalente, contradictoria e incompatible, pero en el contexto de la realidad argentina actual, no está exenta de una lógica pragmática.

El software libre y el sistema educativo argentino
En el contexto descripto en los párrafos precedentes, la inserción del software libre en las instituciones escolares no parece –a priori- una tarea sencilla. Algunos de los argumentos planteados por sus defensores, apelan a consideraciones que podrían ser perfectamente aplicables a otros productos. Por caso ¿quién podría creer –sin pecar de ingenuidad- que los docentes que no incorporaron las TIC a sus prácticas didácticas (en tanto involucraran la utilización de productos propietarios) las adoptarán masivamente a partir del uso del software libre?
Por supuesto, la superioridad ética del software libre por sobre el propietario es irreprochable, pero por ello considero que se impone la necesidad de modificar el aspecto discursivo en la difusión del software libre en Argentina, a los fines de lograr su aceptación: hay un desconocimiento general en los docentes (y mal puede aprenderse a usar lo que no se conoce); y en ese marco deberían enfatizarse los aspectos referidos a las consideraciones morales y legales como ventajas subyacentes al uso del software libre, en lugar de citar otros factores que no llegan a la médula de las convicciones del profesorado. En charlas mantenidas con colegas, he notado que el peso de la lógica del mercado y de las demandas locales es aún muy fuerte: por caso, en la localidad en la que resido la casis tota lidad del plantel informático de las empresas y organismos generadores de empleo cuentan con aplicaciones de Microsoft y productos que corren bajo Windows: resulta por demás complejo modificar –al menos en el corto plazo- ese núcleo de convicciones en los docentes.

Por otra parte, la difusión no es per se suficiente: como se ha dicho, en muchísimos establecimientos educativos argentinos, las prioridades no pasan por migrar al software libre, sino –por ejemplo- por mantener funcionando el servicio de comedor. La disponibilidad de personal técnico para la instalación, configuración y mantenimiento de hardware con aplicaciones de código abierto no es abundante en las ciudades, y se torna prácticamente inexistente en las localidades y pueblos del interior del país. Los argumentos para creer que el software libre es más un problema que una solución están muy arraigados en quienes conocen superficialmente el tema, y carecen de interés para quienes lo desconocen.
Será del caso considerar también estos aspectos estructurales, para propiciar una aceptación e incorporación gradual del software libre en los establecimientos educativos.

Algunos ejemplos concretos
Por supuesto, como en todo orden de cosas, ya existen algunos casos “pioneros” referidos a la inserción en el ámbito escolar de proyectos educativos basados en plataformas de software libre. Mencionaremos a continuación a algunos de ellos:
§ Por su relevancia, cabe citar en primer término el Proyecto GLEDUCAR que, surgido en 2001, tiene como finalidad adecuar aulas informáticas a las TIC, aspirando a producir un cambio en el paradigma de la producción, construcción y difusión de los contenidos; facilitado y potenciado por el uso de software libre. Esto implica desde el uso de aplicaciones ofimáticas e Internet, hasta la utilización y desarrollo de contenidos y software educativo. Se trabaja específicamente en la integración curricular de las TIC y uno de sus principales ejes es la capacitación de docentes. Actualmente, integran esta red, numerosos establecimientos educativos de la provincia de Santa Fe.

  • También se ha implementado un Proyecto informático global y libre para escuelas PIGLE-IBR en la localidad de Porteña (Provincia de Córdoba)
  • Por su envergadura, es necesario dedicar un párrafo especial al proyecto "Espacios Colaborativos para Repensar la Inserción de la Informática en la Escuela Media", surgido de una iniciativa del Departamento de Ciencias de la Computación de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue. Este proyecto, financiado por el Ministerio de Educación de la Nación, se pondrá en marcha en el corto plazo, previéndose instalar laboratorios tecnológicos multimedia y desarrollar una plataforma on-line de soporte a proyectos educativos en 5 escuelas secundarias de la provincia del Neuquén.  Entre otros objetivos, este programa de duración bianual, incluye la construcción de una biblioteca virtual de recursos de Software Educativo Libre y documentos relacionados a la aplicación de esta tecnología a la educación. De acuerdo a las autoridades universitarias, el proyecto incluye la transferencia de soluciones tecnológicas y conclusiones teóricas a escuelas no vinculadas al programa, esto es, se busca que estos colegios sean una suerte de "polos de transferencia tecnológica y educativa" hacia los demás establecimientos educativos de nivel secundario provinciales. Como integrante del equipo de gestión de este proyecto, aguardo actualmente las reuniones preliminares para la preparación del plan de trabajo y el cronograma respectivo, albergando cifradas expectativas respecto de que puedas con stituir un pilar significativo en el desarrollo del proceso de incorporación del software libre a las prácticas educativas de los establecimientos secundarios argentinos.


Reflexiones finales
En función de lo expuesto precedentemente en este trabajo, se estima pertinente reflexionar sobre la situación actual del software libre en la educación argentina en 2 planos distintos:

  • Por un lado, se considera halagüeño un presente con diversos emprendimientos que, no por escasos o puntuales, dejan de ser sumamente valiosos, e involucran la incorporación de las TIC a las prácticas educativas mediante el uso de software libre. En esta línea, también resulta optimista el rumbo que parecen ir tomando las autoridades gubernamentales nacionales respecto de esta temática (aún con ciertas aparentes ambivalencias o indefiniciones, se está planteando una nueva tendencia).
  • Por otra parte, no puede obviarse una mirada pragmática a las múltiples dimensiones en las que se plantean los factores que, ya sea por mantener el status quo, por desconocimiento o bien por indiferencia lisa y llana al software libre, obstaculizan su inserción –aún parcial- en el sistema educativo. El atraso tecnológico del equipamiento de muchísimos establecimientos, la falta de formación docente, las carencias de soporte técnico, las escasas experiencias en el uso didáctico de recursos tecnológicos innovadores asociados a las TIC (pizarra digital, webquest, web docentes, etc.), las condiciones desfavorables (salariales, por caso) de la labor de los docentes en varias provincias argentinas, la carencia de fondos y recursos para el funcionamiento básico de edificios escolares en general (y para el mantenimiento técnico de equipos informáticos, en particular), la situación socioeconómica difícil que muchos alumnos y sus familias atraviesan, entre otros muchos aspectos, dificultan notoriamente la consideración de la inclusión del software de código abierto como un tema urgente o prioritario. Para muchos docentes, el software libre no es aún una demanda concreta del contexto comunitario y por tanto no lo perciben como una innovación necesaria.

Las últimas acciones del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (por caso, la entrega gratuita de un CD con actividades y recursos educativos de software libre), la existencia de asociaciones del tercer sector tales como SOLAR y ASLE, e iniciativas educativas como el proyecto Gleducar y el más reciente de la Universidad Nacional del Comahue, hacen surgir una luz de esperanza sobre las posibilidades futuras del software libre en el sistema educativo argentino. Se impone como imprescindible el debate social y académico sobre el tema, que se plasme luego en políticas de Estado de mediano y largo plazo, que señalen el camino por el que se estima conveniente transite la evolución de la educación argentina.

Sin dudas, será un proceso largo y no exento de dificultades, por lo cual resulta pertinente el planteo y la consideración de propuestas que contemplen la incorporación gradual del software libre en las escuelas. No como imposición, ya que de ese modo cada comunidad educativa no se apropiará de ellas como respuesta a sus demandas, sino mediante una paulatina inserción que -en una primera etapa- podrá implicar la coexistencia con software propietario, para luego permitir que cada comunidad vaya tomando decisiones autónomas en base a sus propios sistemas de valores, a sus necesidades específicas, a sus principios éticos y a un auténtico ejercicio de la libertad de opción, sin alocuciones desmesuradas de posturas extremas, sino como consecuencia del ejercicio reflexivo y crítico del derecho de cada comunidad educativa a la elección de los recursos con los que se formará a sus actuales y futuras generaciones. 

 
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